Es con el corazón entristecido que compartimos el fallecimiento de Ma. Esperanza Santana, quien partió al encuentro del Señor a los 93 años de edad. Fue una persona muy querida de nuestra comunidad — una mujer de fe profunda, espíritu alegre y fortaleza serena que tocó el corazón de todos los que la conocieron. Ma. Esperanza vivió como rezaba: con gratitud. Sin importar lo que la vida le trajera — y le trajo mucho, a lo largo de nueve décadas — su respuesta siempre fue la misma: ¡Yo le doy gracias a Dios! Nunca soltó su rosario, nunca dejó de cantar, y nunca perdió la confianza en Dios, hasta el final. Cuando cumplió 90 años, plasmó esa fe en versos — un poema que habla con honestidad del peso de la vejez, y que al mismo tiempo resplandece con la paz que solo viene de una vida entregada a Dios. Lo compartimos aquí tal como ella lo dejó: un regalo de recuerdos para todos los que la amaron. Que descanse en la luz en la que siempre creyó. Dale el descanso eterno, Señor, y brille para ella la luz perpetua. Que su alma y las almas de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.