El Tagüinchi
Año 1 No 1 del 1997
Conociendo a... Heriberto Esparza Ramírez
El día 5 de noviembre de 1940 en San José de los Guajes, Jalisco, abrió sus ojos a la luz, Heriberto, el 2º de los 12 hijos de Don Jesús Esparza y Doña Josefina Ramírez Pérez.
Su infancia transcurrió en el ambiente campirano que caracteriza a la mayoría de los pueblos del Sur de Jalisco.
Durante la temporada de lluvias, muchas veces jugó y se bañó en los arroyos amarillos y colorados de nuestra tierra. Fue un niño muy inquieto y observador. El mismo cuenta de un pasatiempo favorito que tenía a la edad de más o menos 5 años. Le gustaba pasar largos ratos mirando trabajar a Don Silverio, el hojalatero, quien por aquellos tiempos tenía su changarrito junto a la plaza.
Heriberto observaba atentamente como Don Silverio cortaba, moldeaba y soldaba la lámina para hacer los baldes y su actitud era querer adivinar que herramienta o que objeto iba a ocupar el hojalatero, para poner aquellos elementos en sus manos, evitando así que Don Silverio tuviera que alcanzar por sí mismo, dando pequeños saltos, las cosas que necesitaba, ya que el artesano tenía una pata de palo.
En algunas ocasiones acudían a aquel lugar personas adultas que querían tratar algún asunto en privado con Don Silverio y el muchachito no se despegaba ni un momento de él. Además de que la conversación de aquel buen hombre era tan amena que con razón Heriberto pasaba en el tallersito horas enteras.
Fue a partir de esta situación, precisamente, que Heriberto recibió el apodo de "el gorupo" (mismo que lo identifica hasta la fecha).
En los Guajes, durante los años 40's el máximo grado de estudios que había en la escuela era el 4º año de primaria y hasta ese año llegó Don Heriberto, con el apoyo de la Srita. Ma. de Jesús Santana, a quien él recuerda como una persona con una calidad humana extraordinaria, que poseía conocimientos bien fundamentados en todo lo que se refería a esa etapa.
Como a los demás niños de nuestro pueblo, también a él le tocó en su momento trabajar bajo el sol ardiente con la rosadera y la pichuaca en los cuamiles. Anduvo también de alzador en "Las Trojas", "Los Charcos" y los "Jocuistles".
Y en el año de 1951 su familia decidió emigrar a la ciudad en busca de una vida más próspera y mejor.
Ya ubicado en Guadalajara, pronto entró a trabajar como obrero en una fábrica de Don Miguel Ortiz; luego en 1964, con el deseo de superarse y en busca de un desarrollo y progreso personal, decidió ingresar a una escuela secundaria abierta a la que asistía por la noche. En ese lugar -cosas de la vida-, se encontraría en breve con la Srita. Ma. Guadalupe López de Anda con la cual, 4 años más tarde se uniría en feliz matrimonio.
Dios les envió la bendición de 4 hijos a los que han sabido formar en los valores que caracterizan a una familia bien integrada y armoniosa.
Hace 23 años que Don Heriberto participa activamente en el comité organizador de la convivencia anual Guajeña y en una entrevista que le hiciera en días pasados Ramón Camberos, comentó que su desempeño como directivo de la Fiesta Guajeña le ha brindado incontables satisfacciones: "-se da un poquito y se recibe todo...-".
Su gran anhelo con relación a la Convivencia anual es que ese día siga siendo un momento especial de encuentro en el que los lazos afectivos entre todos se estrechen y siga reinando la alegría, la buena voluntad y la unidad, siendo este último uno de los valores tradicionales más importantes que diferencien a su pueblo de los demás.
Para finalizar la entrevista reiteró que su mensaje para los jóvenes es que sean inquietos, rebeldes, inconformes, pero positivamente. Que busquen sus raíces porque con ellas pueden crecer fuertes, de otro modo el viento se los levará. Que busquen la verdad, busquen ser alguien y que tengan ideales.
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