El Tagüinchi
Diciembre 1997
Personajes de mi Pueblo
En cada pueblo, por pequeño que sea, existen personas que por su particular manera de proceder, se distinguen de los demás, haciendo que su recuerdo perdure entre quienes los conocieron.
Antes de hablar de las personas, quisiera referirme a las condiciones en que vivían.
A fines de la década de los 40, San José de los Guajes era un pequeño pueblo aislado y carente de servicios. Situado a dos horas a pie o a caballo de Juchitlán y tres horas de Tecolotlán, lugares por donde pasaba la terracería que comunicaba a Guadalajara con la costa del estado, el único medio de transporte para personas y cosas eran las bestias de carga.
El servicio de agua se proporcionaba mediante pilas de material con llaves para que la gente llenara sus cántaros, baldes y botes, y tarjeas de material para que bebieran los animales. Pilas y tarjeas eran surtidas por una acequia que corría a lo largo de medio pueblo. Cuando escaseaba el agua, se tenía que acarrear desde la pila que está en la orilla poniente del pueblo, que tiene su propio nacimiento de agua, y llevar a los animales a beber a las tarjeas que se llenaban con el agua sobrante de la pila.
La gente cocinaba con leña y se alumbraba con aparatos que consumían petróleo.
El Pbro. J. Trinidad Gómez, en 1946 llevó una pequeña planta generadora de energía eléctrica que ponía a trabajar los domingos en la noche para iluminar el templo, el curato y el kiosco de la plaza, donde ponía a funcionar un tocadiscos cuando no tocaba la banda.
Había escuelas separadas para niños y niñas, donde se impartía hasta el tercer grado de enseñanza primaria.
Continuará...
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