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El Tagüinchi

El Tagüinchi

Diciembre 1997

Acuérdate de... Srita. Maria

Nació el 24 de Noviembre de 1900, siendo la penúltima de 15 hermanos. Sus padres fueron: Esteban Pérez y Francisca Cobián. Su casa paterna fue donde en la actualidad vive Chema Hernández y de allá se cambiaron a la casa que fincó su padre en la calle del panteón, cerca de la casa de Doña Aniceta, donde la mayoría la conocimos. Al morir sus padres, ya se habían casado varias de sus hermanas y dos hermanos, uno de los cuales, de nombre José, fue asesinado en tiempo de la revolución, siendo el Delegado municipal del pueblo. La Srita. Maria y su hermana Eloisa, se acompañaron ya solas en su casa y permanecieron solteras hasta su muerte. La Srita Maria, desde sus 15 años, se dedicó a la enseñanza de la niñez, habiendo sido preparada como maestra por el gran Señor Cura Don José González, quien fue un abnegado apóstol y un insigne benefactor del pueblo. La Srita. Maria impartió sus amplios conocimientos abarcando todos los temas básicos para la niñez de muchas generaciones, a pesar de que no había ni libros de texto, ni materiales adecuados, ni mucho menos una escuela. Empezó dando clases en el Cuarto viejo, que ya ni existe, pues todo se demolió para construir el actual templo, el Salón Parroquial y las celdas para los adoradores. Después dio sus clases en el corredor de alguna casa que pedía prestada, e improvisaba su pizarrón en algunas tablas mal cepilladas y pintadas de negro con humo de ocote o algo parecido. Andando el tiempo, se improvisó una escuela por el gobierno del Estado y ella siguió dando clases en un mismo salón a 5 grupos, ó sea, desde los párvulitos hasta el 4° grado. La mayoría de los viejos actuales del pueblo aprendimos con ella a leer, escribir y hacer cuentas de todas. Trabajó como maestra particular y los padres de familia le pagaban una miseria por la enseñanza de sus hijos. Así que, esas dos hermanas ejemplares de su trabajo. Una como maestra y la otra moliendo kilos y más kilos de cacao para hacer el chocolate a los dueños de las tiendas del pueblo. La Srita. Maria llevaba el peso de sus tareas escolares durante toda la semana, malpasándose y madrugando para estar siempre a tiempo en todo. Empezaba sus clases desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la tarde. Salían a comer para regresar a las 3 y seguir con todos los grupos hasta pardear la tarde, y todas las tardes durante 42 años. Los sábados y los domingos se dedicaba de lleno a su otra escuela, la más importante, la escuela espiritual; donde enseñaba la Historia Sagrada, abarcando el Antiguo Testamento y siguiendo con la doctrina Cristiana y todo el evangelio desde la señal de la Cruz hasta los mandamientos, los Sacramentos y los Artículos de la Fe. Ella fue una ejemplar mujer que llenó plenamente su vida con la sencillez y humildad al servicio del prójimo. Un domingo 8 de Agosto de 1971, acompañaba a su hermana Eloisa, quien iba a ser operada en Guadalajara a causa de que una vaca la atropelló y le fracturó la cadera, pero ya para llegar a Guadalajara, sufrieron un terrible accidente y allí murió su hermana Eloisa, quedando malherida y bañada en sangre desde la cabeza. Fue recogida por una ambulancia y llevada al Hospital General, donde permaneció 19 días y nunca volvió a ver a su hermana. Salió del Hospital y se regresó a los Guajes, pero ya muy triste y diferente a causa de los fuertes golpes que sufrió en la cabeza. Después de ese accidente se regresó a la casa de su sobrina Esperanza Pérez, pero su salud se fue desmejorando y perdiendo su capacidad, al grado de que ya ni a la Doctrina pudo atender y pronto ya no pudo ni ir a la Iglesia, que era lo que mas le podía. Después ya le dio igual, pues fue perdiendo la noción del tiempo y de todo... Aquella brillante maestra que fue como un faro, se fue opacando lentamente hasta que Dios la recogió para premiar todos sus sacrificios quedándose dormida y tranquila para siempre el día 30 de Marzo de 1977 a la edad de 77 años, 6 años después del accidente. D E P
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